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Dicen las leyendas que “A FESTA DO BOI” tuvo su origen en una fechoría de la colonia judía que vivía en la parte de la villa que recibía el nombre de Socastelo. Parece que los judíos habían dado en la obsesión de estropear la celebración pacifica de la procesión del Corpus, saliendo a su encuentro cuando las imágenes y el cortejo de los fieles se acercaba al Socastelo, camino del templo de Santo Estevo. Insultaban a la gente, hacían mofa de las imágenes y de los símbolos religiosos, se metían con los curas y con los monagos, y todo terminaba de mala manera.

Aquello se tenía que solucionar, pero nadie sabía como. Entonces es cuando aparece Xan de Arzúa, hombre de convicciones religiosas, al que le molestaba profundamente el comportamiento de los judíos, por eso, y para poner fin la este, decidiú salir un año al lomo de un robusto toro enmaromado y sujetado por sus criados que iban provistos de sacos con hormigas y ceniza para quitar a la cara de los judíos irrespetuosos.

En recuerdo de este acontecimiento, todos los años por la fiesta del Corpus, se corría un toro por las calles de la villa, para el que Xan de Arzúa había dejado parte de su capital en tierras, con las rentas se pagaba el inquilino del buey y se daba de beber a los jóvenes. El Municipio administraba los bienes, sufragaba los gastos del buey y de la festividad del Corpus.

¿Quién era Xan de Arzúa?, ¿acaso en remotas épocas libró a los alaricanos de los horrores de la guerra o del hambre?, ¿expulsó de su tierra a los mouros? o ¿prestó, un servicio por lo que se hizo digno de que su nombre había sido trasmitido la futuras generaciones? ¿Acaso es un ser caprichoso que representa un ideal local o una aspiración popular? Nada de eso, Xan de Arzúa no es más con un muñeco de paja o cartón, harmoniosamente vestido, que después de estar expuesto a las miradas del público en el balcón del ayuntamiento, es montado en un pesado buey recorriendo así, antes de la salida de la procesión del Corpus, todas las calles de la villa en el medio del alboroto, y animado apurar de la gente, que no cesaba de llenar a palos al pobre animal y a su jinete.

No pudimos descubrir en que época vivió, ni otra cosa de su vida, madres que era un hombre acostumbrado la que su nombre sonarse entre risas y alegría, y quiso que después de muerto alcanzarse igual suerte. Cosa que consiguió dejando parte de sus bienes y rentas al pueblo que había sido teatro de sus alegrías, con la condición de que todos los años, el día de Corpus, lo habían sacado a pasear en efigie al lomo de un buey. Dejó señalada la carrera que tenía que llevar, el punto de donde tenía que salir, encargando del cumplimiento exacto de su festiva voluntad a la justicia del pueblo.

RECUPERACIÓN DE LA FIESTA

La recuperación de la Festa do Boi tuvo lugar en el año 1983 gracias la iniciativa de un grupo de jóvenes alaricanos que, desde siempre, habían oído hablar con nostalgia a sus mayores de esta fiesta que casi nadie de ellos había tenido la suerte de conocer: en suyas casas, en las tabernas, en las tertulias que habitualmente si formaban en las calles, …la conversa derivaba invariablemente al recuerdo de este acontecimiento ya perdido, pero enormemente arraigado en la memoria y en el sentimiento de las gentes.
La fiesta fue aumentando su resonancia de modo irreversible, siendo conocida dentro y fuera de Galiza y disfrutada cada año por miles de personas. Sigue siendo un acontecimiento de carácter eminentemente popular, en el que cualquier, sea de Allariz o de fuera, se siente inmediatamente integrado y partícipe del medio ambiente festivo que si vive a lo largo de todala semana y muy especialmente en los días grandes.
Inicialmente la Fiesta contaba con 3 días de fiesta, pasando progresivamente a ser en la actualidad nada más y nada menos que 9 días de fiesta.En la actualidad, la organización y realización corre a cargo de la “Comisión”, dependiente de la Asociación Cultural “Xan de Arzúa”, integrada por los vecinos que voluntariamente deseen pertenecer a ella, y que si encargan de recoger, como tradicionalmente siempre si hizo, puerta la puerta, las contribuciones voluntarias de los alaricanos. Esta recaudación se completa con la venta de paños, xarras de cerámica, camisetas y otros productos relacionados que fiesta.

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