Faro+Punta+Candelaria+%26%238211%3B+Cedeira
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Saliendo de Cedeira, por la carretera que conduce a la aldea de Cervo, comienzan los ocho tortuosos Km. que nos separan de punta Candelaria. Después de dejar atrás el pueblo se continúa por una prolongada subida, en una carretera que discurre sin ver el mar dos Km. más. Al final de ellos el alto y el comienzo de la bajada. Hay que tomarse un respiro para ver el espectáculo y templar el ánimo ante lo que nos espera. sensación de soledad, abruptos  acantilados cortados a pico, un camino que baja en dos Km. lo que le costó subir en seis, curvas y pendientes peligrosas y al fondo el faro.

    De construcción bastante reciente, su historia guarda íntima relación con el de Ortegal hasta el punto que, en un principio, estaba destinado a levantarse en aquel punto. El 11 de mayo de 1908 el presidente de la Liga Marítima Española pide un estudio para instalar un faro en el Cabo Ortegal. Posteriormente, un acuerdo de la Comisión de Faros del 15 de enero de 1912 aprueba “que el nuevo faro, incluido en el Plan de Alumbrado, se sitúe en Punta Candelaria” marcando el origen de su existencia. Proyectado en 1929, se acabó cuatro años más tarde aunque no se inauguraría hasta principios de 1954. Discusiones y reclamaciones sobre la conveniencia del emplazamiento elegido y algunos años de olvido burocrático determinaron el retraso.

    En 1930 diversas organizaciones, piden la instalación de un faro de 60 millas de alcance en cabo Ortegal y una estación radiogoniométrica, suprimiendo el faro de Punta Candelaria. No se accedió a ello pero si se aceptó aumentar el alcance de este hasta 30 millas, cambiándole la característica que se le había previsto por la de grupos de 3 y 1 destellos blancos. También se pensó en poner sirena.

    Para producir el alumbrado contaba con una instalación Dalen, con cambiador automático de capillos y quemador de 35 l, una óptica catadióptrica de 200 mm de distancia focal que giraba impulsada por el gas, y una batería de acumuladores AK-25, lo que, a falta de la válvula solar que se le puso más tarde, le convertía en una faro automático. Con el propósito de que sirviera para la navegación aérea se le puso también una linterna de la casa Maquinista Valenciana con cúpula transparente. Bibliografía: “Por la senda de los faros” edita: A.P. de Ferrol – San Ciprián y “Faros del Océano” de M.A. Sanchez Terry, editado por el MOPU

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